La mayoría de la gente conoce (al menos a grandes rasgos) la famosa historia de la Atlántida, también conocida como «la civilización perdida». Y aunque en muchos casos es rechazada por lo inverosímil que parece, muchas culturas (como la azteca) hablan de ella.
Poseidón se enamoró de Clito, la hija de Evenor, con la que tuvo diez hijos (y cada uno reinó una parte de la Atlántida). Para protegerlos de los males y de los mortales del exterior (algunos dicen que por celos), hizo construir 3 anillos concéntricos, alternando entre agua y tierra.
Así, ningún hombre podría acceder al círculo central donde vivía Clito, ya que en aquella época no existía la navegación.
Los Atlantes prosperaron y comenzaron a edificar. Construyeron una increíble Acrópolis, levantaron edificios, palacios y templos, crearon muros con mezclas de rocas, bañados con diferentes metales y orichalcum. También destacaban los hijos que reinaban, quienes acordaron seguir una serie de leyes (grabadas en una columna de orichalcum en el Templo de Poseidón) en las que mencionaban que siempre se ayudarían entre sí, evitando guerras y ataques. Fueron una civilización en la que la justicia, la bondad, y muchas otras virtudes, eran canones más importantes.
Fue entonces cuando los dioses se reunieron, y encabezados por Zeus, el líder de los Dioses Olímpicos, decidieron castigar a los atlantes con un tsunami de un día y una noche de duración, en el que las olas alcanzaron los 150m de altura.
Poco más se sabe de la gran ciudad, aparte de que fue totalmente arrasada y destruída, sumergiéndose en el fondo del océano Atlántico. Se dice que las Islas Canarias, Madeira, Cabo Verde y otras, son restos de la gran civilización de la Atlántida, así como el Teide es el antiguo Monte Atlas.
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